Al hablar de menores infractores tenemos que considerar a sujetos que han sido limitados en su desarrollo y en sus posibilidades individuales, para una adecuada adaptación del entorno social, como lo menciona Escalante (año)[1] al hablar de la adaptación como el proceso natural de maduración del comportamiento, dicho proceso adecua las conductas a las exigencias del entorno social, es decir, los aprendizajes a lo largo del desarrollo del individuo servirán para ir modificando a éstas y a su vez ir madurando.
Este autor también nos dice que la madurez que se va adquiriendo depende en gran medida del medio social más próximo, entonces si hablamos de una inadaptación del sujeto, estamos diciendo que es el mismo medio quien llega, de cierta manera, a obstaculizar este proceso, afectando la relación existente entre ambos en especial en el aspecto de socialización.
Cabe mencionar que, este medio tiene que crear las condiciones optimas para la adaptación armónica del sujeto y es la escuela quien funge como una herramienta indispensable dentro de los agentes socializadores de la Vega, B. (1987)[2] refiere que es común atribuir a la pobreza y desorganización interna de los grupos marginados, el fracaso escolar, y son pocas veces en que se cuestiona la escuela como institución, entonces, si consideramos este aspecto dentro del buen desarrollo y adaptación del sujeto tendríamos que preguntarnos el por qué es que en etapas tempranas de conducta antisocial esta no emprende acciones para atender y prevenir.
Con esto se puede señalar que parte de la personalidad del niño se relaciona con el aprendizaje cognoscitivo, es decir, los niños que se encuentran motivados dentro del ámbito escolar y son reconocidos con aspectos materiales y sociales, tienen mayor oportunidad de acrecentar sus habilidades cognoscitivas lo cual provoca que tengan un alto nivel de motivación y realicen satisfactoriamente una actividad de lo contrario existe una deficiencia en el desarrollo de ciertas habilidades.
Las practicas educativas potencializadoras del desarrollo.
En este apartado se distinguirán aspectos relacionados con el enfoque vigotskiano citado por Martí (2005)[3] donde se analiza la relación entre los cambios evolutivos, cambios educativos y cambios relacionados con el aprendizaje tratando de explicar como la ayuda, guía y las condiciones sociales y culturales de las practicas educativas generan cambios profundos en las personas y potencian el desarrollo, es decir, le da una primicia a dichas condiciones para entender como el individuo se ve influenciado por estos aspectos. Vigotsky hace una diferenciación entre lo que él llama la "línea natural de desarrollo" y la "la línea cultural del desarrollo", es decir, los de origen biológico por una parte y las funciones psicológicas superiores, de origen sociocultural por el otro, para este autor las ultimas están promovidas por la educación, de manera que, la enseñanza formal se encarga de los conceptos científicos, mientras que las experiencias cotidianas del individuo hacen que emerjan los conceptos espontáneos, es decir, existen diferencias que distinguen estos dos conceptos, la primera como señala este autor es que la enseñanza formal usa el lenguaje como herramienta para lograr una reflexión metalingüística descontextualizada y es mediante la mediación lingüística propia de las situaciones formales de enseñanza la que permite que se desarrollen los conceptos científicos.
Existe cierta preocupación de este autor por la dimensión social y la forma en que el aprendizaje dentro de la instrucción se convierte en desarrollo, pero para esto, dice, la instrucción debe contar con cierta organización para que se pueda llevar a cabo un máximo crecimiento de las funciones intrapsicológicas, defendiendo a su vez la dinámica entre instrucción y aprendizaje considerándola como participe dentro de cualquier etapa evolutiva y no es exclusiva de la escolaridad. (Vigotsky, 1979b).
Acción preventiva dentro de la escuela.
Si creemos que la escuela es un agente socializador importante para lograr una optima adaptación social, debemos tener en cuenta que los sujetos cuentan con ciertas habilidades sociales, cognitivas y conductuales que les permitirán participar en las actividades e interacciones sociales, es decir, que de acuerdo al desempeño correcto de las capacidades desarrolladas por los sujetos serán capaces de mantener una relación positiva dentro de la escuela y son éstas que tomaran el papel decisivo para que los sujetos no tengan conductas reprobables dentro de dicho entorno.
Existen diversos programas de prevención pero algunos no cuentan con las estrategias adecuadas para su aplicación Garrido, V. (1987)[4] hace un análisis sobre dos instituciones sociales fundamentales en la vida del sujeto, el hace mención de un marco familiar y un marco escolar los cuales crean un vinculo con el fin de lograr la unión de la acción familiar y la intervención de la escuela basándose en el proyecto determinado por Patterson y colaboradores, dicho proyecto llamado "Proyecto de aprendizaje social" se propone en modificar las conductas de los adultos con mayor significación para el niño y lograr un cambio adecuado de ambos ambientes.
Por su parte Funes, J.(1991)[5] está de acuerdo en que para estudiar los problemas que afectan psicológicamente al adolescente se debe de analizar también la escuela ya que esta es un factor importante para entender la conducta de los adolescentes delictivos y disociables este autor afirma que normalmente no aparecen sujetos con esta problemática que hayan tenido una historia escolar difícil, es decir, que es dentro de la institución educativa donde se pueden apreciar con regularidad, claro sin ser una norma, el inicio de una conducta antisocial y es aquí donde se tendría que abordar un análisis pertinente acerca de cómo la escuela deja, según este autor, a tener no sólo las funciones de instrucción, de hacer evolucionar la inteligencia y la de educar al sujeto sino que también pasa a ser complementada con una diferente función la de incidir dentro de la vida evolutiva del sujeto, es decir, aunque la institución tiene como objetivo el perfeccionamiento de cada una de las facultades del sujeto es esta misma la que influye de igual manera en la construcción de la personalidad.
Siguiendo esta idea Ruiz (2000)[6] afirma que los valores-guía así como de todo lo que necesita para el desenvolvimiento adecuado de su personalidad son trasmitidos por ésta, por otro lado, este autor menciona que el ser humano al ser sociable por naturaleza es dinámico que busca el perfeccionamiento el cual lo lleva a tener un continuo enriquecimiento y por lo mismo tiene que mantener contacto con el otro para que esto le permita tener un punto de referencia acerca de si mismo, la educación dice, logra alcanzar el equilibrio y continuidad en el crecimiento de todas las potencias de la mente, es decir, que abarca aspectos importantes dentro del desarrollo y la adaptación de la personalidad humana permitiendo el logro de metas individuales y sociales.

[1] Escalante, F. (....). Cómo prevenir conductas destructivas: La guía para padres. Producciones Educación Aplicada. México. Pág. 21
[2] De la garza, F., De la Vega, B., Zúñiga, V. (1987) La cultura del menor infractor. Primera edición. México. Trillas. Pág. 30
[3] Martí, E. (2005). Desarrollo, cultura y educación. Amorrortu. Buenos Aires. Pp. 35-39
[4] Garrido, V. (1987). Delincuencia juvenil: orígenes, prevención y tratamiento. Alhambra. Madrid. Pág. 79
[5] Funes, J. (1991). La nueva delincuencia infantil y juvenil. Paidòs. Barcelona. Pp. 45 y 64
[6] O Ruiz, M. (2000). Menores infractores: Una pedagogía especializada. Castillo. México. Pag.13